Es cuestión de tiempo; tal vez de horas, para que YPF y
Chevron, firmen un preacuerdo dirigido a la explotación de los recursos de Vaca
Muerta.
Pero a esta altura, ya se sabe que la multinacional
norteamericana logró todo lo que pretendía en materia de condiciones
favorables.
De otra forma, no había acuerdo. YPF se quedaba sin planes
alternativos y el gobierno enfrentando una crisis energética imposible de
seguir disimulando.
Tres conclusiones preocupantes, como primer análisis en base
a las informaciones oficiosas que se conocen:
1- El gobierno nacional arrió una de las últimas
banderas que con esfuerzo y mucha propaganda mantenía en alto. Ya no puede
seguir hablando de soberanía energética, sin ser falaz. El petróleo y el gas de
Vaca Muerta –presuntamente una gran reserva que devolverá el autoabastecimiento
al país- lo manejará una de sus “aborrecidas” multinacionales del “imperio”.
2-Lo ocurrido no es culpa de poderes políticos y
económicos externos. Es directa consecuencia de la falta de políticas
energéticas, que permitieran la actualización y creación de nuevas fuentes generadoras.
Por eso decayeron las extracciones de gas y petróleo; por eso hubo que importar gas y gasoil, a precios fuera de plaza, en operaciones que nunca garantizaron
transparencia.
3-Puso de manifiesto la falta de autoridad de
nuestro gobierno provincial, para participar en forma directa de las
discusiones con la Chevron y dejar a salvo los intereses neuquinos. Por más
simpatía que pueda tener con sus representantes, por más que adhiera al
proyecto nacional y popular, el gobernador Sapag y su equipo estuvieron
ausentes, no sabemos si por decisión propia o por imposición. No tuvieron en
cuenta lo que saben desde siempre: las urgencias e intereses del poder central,
generalmente difieren de los provincianos.
Beatriz Kreitman - Edgardo Kristensen
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Ricardo Villar - Linda Yagüe
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precandidatos
a Senadores
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precandidatos
a Diputados Nacionales
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